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Cobro en mesa, y cada uno paga lo suyo

El cobro en mesa evita el trayecto al TPV y la espera del datáfono: el comensal escanea, paga su parte desde su móvil y se levanta. A partes iguales, que es lo habitual, o por platos. Un plato compartido se reparte entre quienes lo compartieron, y la mesa sigue abierta hasta que paga el último.

Sin tarjeta y sin permanencia.

A escote, que es como se paga aquí

El reparto por defecto es a partes iguales. El reparto por platos existe, pero no obliga a nadie a hacer cuentas en la sobremesa.

Quien tiene prisa, se va

La mesa no se cierra con el primer pago. Cada uno paga cuando quiere y el resto sigue pidiendo si les apetece otro café.

El camarero deja de hacer de cajero

Se acabó pasar el datáfono cuatro veces por la misma mesa mientras el resto de la sala espera.

El momento que más tiempo cuesta de todo el servicio

Una mesa de seis que pide la cuenta consume más tiempo de camarero que las dos horas anteriores juntas: cobrar por separado son seis vueltas al datáfono, seis confirmaciones y una discusión sobre quién pidió el segundo vino.

Y ocurre justo en el peor momento, cuando hay gente esperando mesa en la puerta.

A partes iguales por defecto, por platos si hace falta

El reparto a escote es un toque: la cuenta se divide entre los comensales conectados y cada uno ve su importe. Es lo que hace el noventa por ciento de las mesas.

Quien quiera pagar solo lo suyo, elige sus platos. Y si tres compartieron una tabla, la tabla se reparte entre esos tres: no se le carga entera al que la pidió.

  • Reparto a partes iguales entre los conectados a la mesa.
  • Reparto por platos, con selección desde el móvil.
  • Platos compartidos divididos en fracciones entre quienes los compartieron.
  • Cada comensal ve en todo momento qué se ha pagado y qué queda.

Nadie paga dos veces lo mismo

Es el riesgo evidente de dejar pagar a varias personas a la vez, y se resuelve en el servidor: mientras alguien tiene un pago en curso sobre un plato, ese plato queda bloqueado para los demás.

Si el pago falla o se abandona, el bloqueo se libera solo. Y los importes se recalculan siempre en el servidor: lo que llegue desde el móvil no decide cuánto se cobra.

Efectivo y móvil conviven en la misma mesa

Que uno pague desde el móvil no obliga al resto. El camarero cobra en efectivo o con datáfono la parte que haga falta y la mesa lo descuenta igual: los dos caminos suman sobre la misma cuenta.

También se puede pedir factura completa con NIF desde el móvil, sin llamar a nadie.

A escote
Reparto por defecto, que es como se paga en España
Fracciones
Un plato compartido se divide entre quienes lo compartieron
Servidor
Los importes se calculan aquí, nunca en el móvil
14 días
De prueba, sin tarjeta

Preguntas frecuentes

¿Se cierra la mesa cuando alguien paga?

No. La mesa sigue abierta hasta que se ha pagado todo. Quien ya ha pagado puede irse, y el resto puede seguir pidiendo: lo que pidan después entra en la misma cuenta.

¿Y si uno quiere pagar en efectivo?

Se cobra como siempre. El camarero registra el pago en efectivo y esa parte queda saldada; los demás siguen pudiendo pagar desde el móvil.

¿Puede alguien pagar de más o de menos por error?

No. El servidor comprueba que nadie pague unidades ya cubiertas por otro pago, en curso o completado. Si dos personas intentan pagar el mismo plato a la vez, el segundo recibe un aviso en lugar de un cargo.

¿Pedís propina?

No. En España no es costumbre y pedirla en pantalla incomoda al cliente. Se puede dejar, pero Ordeli no la sugiere ni la marca por defecto.

¿Puede pagar alguien que ya se ha ido de la mesa?

Sí. Sigue teniendo la mesa abierta en su móvil y puede pagar su parte desde donde esté. Es lo habitual cuando alguien tiene que irse antes que el resto.

¿Y si alguien paga y luego la mesa pide más?

No pasa nada: la mesa sigue abierta y lo nuevo se añade a lo que queda por pagar. Lo ya pagado no se toca ni se recalcula.

Probar Ordeli 14 días

Sin tarjeta y sin permanencia.