El error de la media aritmética
Lo habitual es escandallar los primeros, escandallar los segundos, hacer la media de cada grupo y sumar. El problema es que esa media supone que todos los platos se piden por igual, y nunca es así: si tienes ensalada y croquetas de primero, las croquetas se llevan el setenta por ciento.
La media te sale bien en el papel y mal en la caja, porque el coste real lo marca el plato que más sale, no el promedio del cuadrante.
La cuenta correcta: coste ponderado
Se pondera cada plato por el porcentaje de veces que se pide. Necesitas dos datos que ya tienes: el escandallo de cada plato y cuántas veces se ha pedido cada uno. Con una semana de servicio basta para empezar.
PRIMEROS coste % pedidos ponderado
Ensalada mixta 1,80 € 20 % 0,36 €
Croquetas caseras 2,60 € 55 % 1,43 €
Sopa del día 1,20 € 25 % 0,30 €
─────────
2,09 €
SEGUNDOS coste % pedidos ponderado
Merluza a la plancha 4,90 € 30 % 1,47 €
Guiso del día 3,20 € 45 % 1,44 €
Pollo asado 2,80 € 25 % 0,70 €
─────────
3,61 €
Pan, bebida y postre 1,90 €
─────────────────────────────────────────────────────
Coste ponderado del menú 7,60 €
Precio 15,00 € con IVA → 13,64 € sin IVA
Ratio de coste: 7,60 ÷ 13,64 = 56 % ← demasiado alto
A 17,00 € → 15,45 € sin IVA → ratio 49 %Qué ratio aguanta un menú del día
Más alto que el de la carta, y eso es normal: el menú se vende por volumen y su función es llenar el local a mediodía. Un ratio entre el 40 % y el 50 % es habitual, frente al 25–35 % de la carta.
Pero por encima del 55 % el menú deja de sostenerse solo, y solo tiene sentido si te trae gente que después vuelve por la noche o consume bebida por encima de lo incluido. Eso hay que comprobarlo, no suponerlo.
La bebida, que es donde se decide
En muchos menús la diferencia entre ganar y no ganar está en qué bebida entra en el precio. Un menú con agua y refresco incluidos no se parece en nada a uno con vino de la casa incluido, y el segundo se anuncia igual que el primero.
Conviene calcular las dos versiones antes de decidir. Y si incluyes vino, ponderar también: no todo el mundo lo pide, y quien no lo pide te sube el margen medio.
El plato que se lleva todo el margen
Siempre hay uno: el que cuesta el doble que los demás y además es el que más sale. La merluza del ejemplo cuesta un 75 % más que el pollo y se lleva el 30 % de los pedidos.
Hay tres salidas y ninguna es dejarlo como está: rotarlo para que no esté todos los días, moverlo a la carta con su precio, o compensarlo poniendo a su lado un plato barato que también se venda. Lo que no funciona es esperar a que la gente deje de pedirlo.
- Rotar el plato caro en lugar de tenerlo fijo.
- Ponerlo en carta con precio propio y sacarlo del menú.
- Acompañarlo de una alternativa barata que también atraiga.
- Revisar el ponderado cada vez que cambias la composición.
Cada cuánto rehacer la cuenta
Cada vez que cambies la composición del menú y, en todo caso, cada tres meses. El precio del pescado y del aceite se mueve varias veces al año, y un menú calculado en enero con precios de octubre pierde dinero sin que se note en ningún sitio.
Lo que no hace falta es rehacerlo entero: basta con actualizar el escandallo de los tres o cuatro platos que más salen, que son los que mueven el ponderado.
Preguntas frecuentes
¿El IVA del menú del día es el mismo que el de la carta?
Sí. Es servicio de hostelería, así que va al tipo reducido, bebida incluida cuando se consume en el local. Lo tratamos en detalle en el artículo sobre el IVA en hostelería.
¿Puedo tener un precio para comer aquí y otro para llevar?
Puedes, y es habitual. Lo que conviene es que la diferencia esté justificada por el coste real —el envase, sobre todo— y que el precio esté claro antes de pedir.
¿Y si no tengo datos de cuántas veces se pide cada plato?
Empieza contando a mano una semana. Con cinco servicios ya tienes una proporción suficiente para ponderar, y a partir de ahí el propio TPV te lo da sin esfuerzo.
¿Merece la pena tener menú del día si me deja poco margen?
Depende de para qué lo tengas. Si llena la sala a mediodía y absorbe coste fijo que ibas a pagar igual, sí. Si además te obliga a ampliar plantilla y no llena, la respuesta suele ser que no.
¿Cuántos platos debería ofrecer?
Los que puedas escandallar y tener frescos. Más opciones significan más merma y más ponderados que vigilar; tres de cada suele ser el punto donde deja de compensar añadir uno más.